¿Sabías que es posible tener una buena base teológica, estar en una iglesia de sana doctrina y al mismo tiempo vivir en tinieblas?

 

La Biblia nos dice en 1 Juan 2.9: 

 

El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.

 

Tus palabras, tus creencias y tu teología no te servirán de mucho si estas no transforman tu manera de actuar.

 

Recuerda que toda la ley se resume en amor, y si no amas a tu hermano a pesar de las diferencias. ¿Entonces cómo puedes amar a Dios?

 

Bueno, quizás estás pensando que se trata de un falso Cristiano, un falso profeta, un falso pastor, un falso Apóstol o cualquier cosa que pueda pasar por tu mente. Pero debes recordar lo que nos dijo Jesús con respecto al trigo y la cizaña. Es una realidad que crecería la cizaña y el trigo juntos, esto a causa de lo que hizo el enemigo. Sin embargo, no es nuestra función tratar de definir quién es trigo y quién es cizaña, para luego arrancar esta última. 

 

Hoy algunos cristianos se creen atalayas con el fin de desenmascarar a los falsos cristianos. Parece que no han reflexionado en la parábola del trigo y la cizaña, y es que solamente Dios ve las intenciones. No debemos estar usando las historias de los atalayas del Antiguo Testamento para hacer algo que el Nuevo Testamento nos prohíbe claramente. 

 

Bueno, quizás es muy evidente que la persona sí es un falso siervo de Cristo. O aún peor, podría ser un enemigo declarado de la Iglesia. Podría ser alguien que ha hecho mucho mal a la Iglesia. En este caso, también tenemos las palabras de Jesús: ama a tus enemigos.

 

Lo que caracteriza a un cristiano verdadero es que su actuar sea en amor. Vemos hermanos que usan nombres como «Los cristianos de sana doctrina'» o «El evangelio puro», entre otros similares. Estos hermanos se han preocupado mucho por la doctrina y eso es bueno, pero no podemos olvidar que lo que creemos no nos sirve de nada si no somos transformados en nuestro carácter. El Cristiano se conoce por su caminar, no por lo que cree. 

 

¿Entonces, cómo alguien puede gloriarse de tener una buena doctrina y olvidar los dos mandamientos más importantes? Ama a Dios y a tu prójimo.

 

Un cristiano debe amar las escrituras, pues son las palabras de Dios, pero su amor por las escrituras no debe hacerle olvidar los dos mandamientos más importantes. Esto es una característica de los fariseos, quienes olvidaban el amor cuando interpretaban la ley. 

 

En el capítulo 8 del Evangelio de Juan encontramos varios elementos que nos pueden ayudar en esta reflexión. 

 

Primero, tenemos a las personas que encontraron a una mujer en pleno acto de adulterio y fueron a ver a Jesús para analizar cómo él aplicaría la ley de Moisés. 

 

Después, en ese mismo capítulo 8, encontramos a Jesús diciendo que si se mantienen fieles a sus enseñanzas, serían libres y verdaderamente sus discípulos.

 

Es claro que aquí se refiere a aplicar sus enseñanzas y no a aprenderlas de memoria. Cuando le argumentan que ellos ya eran libres, Jesús les responde diciendo que, si Dios fuera el padre de ellos, entonces actuarían de manera diferente y lo amarían, pero como son hijos del diablo, actúan como el diablo. 

 

Es sorprendente ver cómo el pueblo se creía superior por tener la ley de Moisés y se sentían seguros al creer tener una interpretación bien escrita de la ley. Pero Jesús les dice que son hijos del diablo por actuar como el diablo. 

 

Parece que algunos han olvidado con el tiempo esta realidad donde lo principal no es nuestra teología ni creencias, sino tener el carácter de Cristo. La teología y las creencias son buenas para ayudarnos a parecernos a Cristo, no para hacerle la guerra a nadie. Que todo lo que aprendes, que cada revelación que descubras en la Biblia te lleve a parecerte más a Cristo y a actuar más como Él.

 

Si nuestro carácter es el de Cristo, todas nuestras acciones serán llenas de amor.

 

Si estás en grupos cristianos de Facebook o ves videos cristianos en Youtube, de seguro que te has encontrado con contenido donde algún cristiano denuncia a otro. Algunos se permiten ser vulgares y crueles con sus hermanos por no creer de la misma forma en que ellos creen. Frases como «desenmascarando a los falsos apóstoles« o «los falsos cristianos« son comunes en algunos de estos materiales. 

 

Una de las cosas que vemos es que algunos creen que su llamado divino es ser «detectives anti-falsos cristianos«. Se creen los nuevos atalayas del Cristianismo.  Algo que tenemos que aclarar es que un cristiano que peca no es un falso cristiano. Pablo dijo que si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros, que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre. 

 

Algunos hacen videos o artículos poniéndose en la posición de Dios juzgando las intenciones del corazón de otros. Atacan a los hermanos caídos y olvidan el espíritu de mansedumbre con el que debemos restaurarlos. 

 

A mí no me cabe todavía en mi mente cómo es que ayer éramos hermanos y hoy, a causa de una caída o una declaración, ya dejamos de serlo. En lugar de restaurar, alejamos más a las personas, alejándonos así nosotros mismos de cómo hubiese actuado Jesús. 

 

Yo te invito a que reflexiones sobre esto y que en tu búsqueda de  la sana doctrina no olvides hacerlo imitando a Cristo.